La Copa Ferrer-Salat nació de una iniciativa de la empresa Oxer, principalmente dedicada a la organización de concursos y a la negociación de los derechos de televisión de la mayoría de competiciones hípicas internacionales en España. Hace tres años, Carles Vilarrubí, presidente de Oxer, me llamó para invitarme a formar parte del consejo asesor de la empresa. Me lo pensé unos días y acepté encantada. Me pareció muy buena idea intentar impulsar la doma en España a partir de la organización de concursos. Dedicados al salto hasta ese momento, querían empezar en el mundo de la doma.
Tras varias reflexiones, decidimos que lo mejor era arrancar con la gente joven, y qué mejor que organizar una competición como la Copa Pessoa de salto, que les estaba funcionando tan bien. Me pidieron si le podían poner mi nombre y discutimos cuál sería el mejor formato. Nos pareció que hacer cuatro concursos clasificatorios repartidos por España con una gran final era lo ideal. El mayor aliciente es que los vencedores de la final de cada categoría ganan un clinic conmigo en Villa Equus, al igual que los de salto con Rodrigo Pessoa, además de atractivos premios para los siguientes clasificados.